viernes, 18 de febrero de 2011

El parque La Pólvora

Anoche soñé que cumplía algo que he anhelado fervientemente desde hace un par de meses y que espero poder cumplir este próximo sábado. Soñé que volvía a los scouts.

Llegaba a ese parque que tanto amo, que me vio crecer. Ese parque al que mi madre según cuenta me llevaba a caminar cuando di mis primeros pasos, y que me volvió a ver hasta que empecé la adolescencia y el destino me trajo de regreso a estas tierras húmedas y calurosas. El mismo parque en el que sentados en una banca cerca de una de sus lagunas, mi padre me dijo que si me autorizaba tener novio siempre y cuando él pudiera conocerlo, ese primer novio, por cierto, también era scout. El parque tan fresco y lleno de árboles, y fue precisamente bajo uno de sus árboles, el que secretamente era el árbol de mi patrulla que me dieron mis cintas y mi nombre "Canit". Y también a orilla de otra de sus lagunas hice mi promesa, acompañada de mis padres, pues fue mi padre quien puso la pañoleta alrededor de mi cuello con un nudo de madera que él me había estado labrando en secreto, y que anudaba no cualquier pañoleta sino "su pañoleta" con la que él había hecho su promesa hacía unos 25 años siendo un adolescente como le era yo en ese momento. Ese mismo parque me vio romperme y dislocarme un brazo y mantener la entereza de no llorar.

Podría seguir contando indefinidamente tantos momentos que en el viví, pistas comando, trasmisión de claves semáforo y Morse, etc. Pero lo que hoy quería contarles, fue que en mi sueño, volví a ese parque, me volví a sentir cálida y bienvenida envuelta en su familiaridad, Abracé a dos de las hermanas Malpica, una de las cuales fue mi scouter y que sueña con que yo sea la scouter de sus hijos. Y corrí hacia la comunidad de caminantes o tropa de expedicionarios como nos llamábamos en mi época y hablaba con su scouter pidiendo integrarme como subjefa de tropa, digo, comunidad. Estaban a punto de irse de campamento, y yo en mi sueño al menos, fui inmensamente feliz.

1 comentario: