¿Recuerdas cuando no había emoción mas grande que el que te dedicarán un aplauso de “hojas de te” por algo realmente sobresaliente que hubieras hecho? Yo, debo confesar con algo de vergüenza, que las había olvidado, no que ya no recordará el característico ritmo de los aplausos que lo conforman, si no que por mi mente no pasaba el recuerdo de su existencia desde hacía demasiados años.
Extraño mucho mi vida scout, sueño con algún día tener la disponibilidad de tiempo de retomarla activamente. Y ayer, en el aniversario de las Guías Scouts de México, mi hermana me leyó una felicitación enviada desde Argentina que decía “Un fuerte apretón de mano izquierda y unas hojas de te”… Los ojos de ambas se nos pusieron llorosos y en una mirada mutua nos dimos cuente que nos había invadido exactamente el mismo sentimiento de nostalgia.
Puedo asegurar que ningún no scout podría entender el sentimentalismo o el significado siquiera, detrás de esa sencilla felicitación, pero yo, como cualquier scout, si.
Hace tanto que no escucho unas hojas de te, hace tanto que nadie me saluda con la mano izquierda, hace tanto que no me voy de campamento, o paso una pista de comando, hace tanto que no escucho una voz ronca gritar “Scouts siempre” mientras me uno al mar de voces que al unísono contestan “Listos”, hace tanto que no pongo mi mano derecha en el pecho y bajo la cabeza para dar una oración junto a mis hermanos scouts, hace tanto que no transmito clave morse, y con tristeza me doy cuenta que ya se me olvido la clave semáforo, que nunca fue mi fuerte, hace tanto de tantas cosas … ¿Recuerdas?
Extraño mucho mi vida scout, sueño con algún día tener la disponibilidad de tiempo de retomarla activamente. Y ayer, en el aniversario de las Guías Scouts de México, mi hermana me leyó una felicitación enviada desde Argentina que decía “Un fuerte apretón de mano izquierda y unas hojas de te”… Los ojos de ambas se nos pusieron llorosos y en una mirada mutua nos dimos cuente que nos había invadido exactamente el mismo sentimiento de nostalgia.
Puedo asegurar que ningún no scout podría entender el sentimentalismo o el significado siquiera, detrás de esa sencilla felicitación, pero yo, como cualquier scout, si.
Hace tanto que no escucho unas hojas de te, hace tanto que nadie me saluda con la mano izquierda, hace tanto que no me voy de campamento, o paso una pista de comando, hace tanto que no escucho una voz ronca gritar “Scouts siempre” mientras me uno al mar de voces que al unísono contestan “Listos”, hace tanto que no pongo mi mano derecha en el pecho y bajo la cabeza para dar una oración junto a mis hermanos scouts, hace tanto que no transmito clave morse, y con tristeza me doy cuenta que ya se me olvido la clave semáforo, que nunca fue mi fuerte, hace tanto de tantas cosas … ¿Recuerdas?
No hay comentarios:
Publicar un comentario