
A veces nada sale como lo planeas, a veces, resulta aun mejor…
Habia yo vuelto al clan luego de organizarme en mi vida laboral y universitaria. Dormia como 5 horas diarias pues entraba 6am a trabajar. Aun asi me anime a organizar un campamento sencillo de un fin de semana, solo para mi clan. A toda mi familia se le da eso del amor a la naturaleza, acampar y esas cosas, como que lo traemos en la sangre desde hace varias generaciones.
Asi que se me ocurrio llevar a mi clan a un lugar a un par de horas de aquí llamado Ixtapangajoya. Lo propuse en el programa trimestral y después de que
quedo aprobado segui afinando detalles. Luego, por azares del destino, como amigas que hablan de mas (Si Tanya, me refiero a ti), se corrió la voz del campamento, y termino siendo como un campamento de los clanes de la región, llegaron de Comalcalco, Macuspana y de Ciudad del Carmen.Me sorprendió lo puntuales que fueron la mayoría, tomamos un camión en la central de segunda, portando orgullosamente nuestro uniforme y demás cosas, nos bajamos en la desviación hacia Ixtapangajoya y caminamos, en subida, aproximadamente 7 kilometros.
A medio trayecto, con el sol intenso quemándonos la piel y el peso sobre nuestros hombros, nos quedamos sin agua, pero gracias a que aun queda gente buena en este mundo, pudimos tomar agua que una mujer de avanzada edad nos regalo del pozo de su casa.

Llegamos al lugar, pedimos nuestro espacio, pagamos la cuota asignada e instalamos nuestras tiendas cerca del rio, nada mejor que dormir arrullado por la melodía del agua en constante movimiento…
Nos dirigimos a la cueva a la que había entrado, o mas bien apenas asomado, con mi familia, esta vez llevábamos a los expertos en espeleología de Ciudad del Carmen y todo su equipo de cuerdas y demás, organizada y cuidadosamente, nos sumergimos a las entrañas de la tierra… humedas, oscuras, misteriosas. Fue… simplemente maravilloso, los que pudimos pasar incluso nos metimos a una parte tan pequeña que tenias que pasar pecho tierra y de ladito. Los gorditos o de hombros anchos, como Jaime alias “Chancla” no pudieron pasar. Salimos de regreso a la luz del sol cubiertos de lodo de los pies a la cabeza y absolutamente felices.

Esa noche, tuvimos fogata, jugamos, cantamos, contamos historias, en algún momento mi clan se separo de los demás, y tras raptarme un rato, me entregaron mi promesa de clan, fue emotivo y hermoso. Solo otro scout puede comprender la importancia y emoción de un momento como ese…
Al dia siguiente caminamos la orilla del rio hasta llegar a donde nace de la montaña, hicimos café, y pasamos un muy buen rato. Caminamos de regreso al pueblo mas cercano, y volvimos a la realidad…
