Tratar de explicarle a un no scout toda la magia y el sentimentalismo que serlo encierra me parece una tarea prácticamente imposible. Es tanto lo que abarca, tantos aspectos de tu vida que toca, cambia o complementa que no alcanzaría la vida para trasmitirlo.
A lo largo de mi vida me he topado en más ocasiones de las que puedo recordar con personas que solo saben lo que han visto en películas y series de televisión, ósea nada, la mayoría de estas personas, obviamente, se han burlado, algunas mas, han preguntado por curiosidad, que se hace ahí, o porque nos vestimos con shorts y calcetas altas. Yo siempre me pregunto por donde empezar. Generalmente lo hago con el símbolo, la flor de lis, y su significado “Mira estos 3 pétalos son los principios scouts: Dios, patria y hogar, y esto es… etc” a veces lo complemento contándoles que no te piden una religión en particular y que por eso hay scouts en casi todos los países del mundo. A veces tengo que aclararles que no, no vendemos galletitas, aunque en mi grupo nos fomentaban las actividades económicas para financiarnos nuestros campamentos, jamás vendí galletas, lo que si vendí fueron bolis y hasta chicles.
Pero como explicarles todo lo que hay más allá de simplemente salir de campamento y excursión, como la magia de la fogata al cantar las canciones clásicas, las graciosas, las sentimentales, decir la oración de la fogata, tomarnos con las manos cruzadas y darla la media vuelta al mismo tiempo. Peor aún, como explicarles esa sensación de hacer tu promesa por primera vez, o de pasar de una sección a otra, de estar en una ceremonia de patrulla y que entregue tus cintas, o en una de la sección cuando te dan esa insignia que para los demás mortales no es más que un pedacito de tela, y para ti eso por lo que has luchado tanto, esa distinción de que lo lograste. En mi caso, la entrega de mi sirius va ligada a una semana en el hospital, pero esa es otra historia, que para nada menguo la felicidad extasiante de recibirla.
Varias veces me paso que intentando explicar una pista de comandos solo lograba en los rostros de mis interlocutores ver caras de asco al describirles el pecho tierra, y más cuando les confesaba que cansado y asoleado, con varios días encima de no bañarte realmente, el lodo resulta extrañamente refrescante y relajante. Pero es que eso de saber que terminaste toda la pista, aunque a tus ampollas les hayan salido ampollas, te llena de un orgullo indescriptible.
A mi desde siempre, se me ha quedado escribir en mis libros y libretas en clave morse cuando es algo que no quiero que nadie se entere, y entonces recuerdo el código tierra-aire, las pistas naturales, la clave semáforo (que nunca fue mi fuerte), y me sonrío a mi misma en agradecimiento a todo lo que he aprendido, y que la verdad, no es poco. Los conocimientos adquiridos de meteorología, astronomía, herbología, cartografía y demás, me han servido en más de una ocasión y se que lo seguirán haciendo.
Una vez alguien me pidió guardar un secreto, nada raro, pero se rehusaba a contármelo, arrepentido de decirme que me estaba ocultando algo, cuando le dije que le daba mi palabra scout e hice el saludo con mis dedos, el, que también había sido scout, supo que nunca revelería lo que estaba por contarme. Ese concepto de honor, de ser fiel a la palabra dada y a la verdad, yo siento, con tristeza, que prácticamente se ha perdido en los tiempos modernos.
A veces me preguntan que si sigo siendo scout, a lo que yo siempre respondo “Un scout nunca deja de serlo en su corazón”, y es cierto, la promesa la haces para toda la vida. Yo en momentos difíciles o tristes me recuerdo que “Un scout ríe y canta en sus dificultades” y cuando hace poco salí de viaje y deleitaba mis pupilas con un paisaje lleno de verde y de flores, lo primero que vino a mi mente fue “Un scout cuida a los animales y a las plantas, y ve en la naturaleza la obra de Dios”, cuando me he sentido harta de la hipocresía y de la gente que obra mal en contra de otros, me recuerdo que “Un scout es amigo de todos y hermano de todo scout, sin distinción…”, y así podría recordar momentos en los que los 10 artículos de la ley scout han estado hay para mí.
Ahora que ya soy un adulto, he recordado mucho, por ejemplo, la oración del clan, porque en ella se pide particularmente, por las características que debe tener un buen corazón: noble que ningún afecto indigno arrebaje, recto que ninguna maldad desvíe, fuerte que ninguna pasión esclavice, y generoso para servir al prójimo.
Son tantas las enseñanzas que deja, los recuerdos de todo aquello que vives y experimentas, los momentos irrepetibles, las personas que marcan tu vida de una o varias maneras o que conoces y llegan para quedarse, la influencia en tu vida, tus gustos o tu carácter. Es de esas cosas que solo viviéndolas se pueden entender, que son imposibles de explicar.
A lo largo de mi vida me he topado en más ocasiones de las que puedo recordar con personas que solo saben lo que han visto en películas y series de televisión, ósea nada, la mayoría de estas personas, obviamente, se han burlado, algunas mas, han preguntado por curiosidad, que se hace ahí, o porque nos vestimos con shorts y calcetas altas. Yo siempre me pregunto por donde empezar. Generalmente lo hago con el símbolo, la flor de lis, y su significado “Mira estos 3 pétalos son los principios scouts: Dios, patria y hogar, y esto es… etc” a veces lo complemento contándoles que no te piden una religión en particular y que por eso hay scouts en casi todos los países del mundo. A veces tengo que aclararles que no, no vendemos galletitas, aunque en mi grupo nos fomentaban las actividades económicas para financiarnos nuestros campamentos, jamás vendí galletas, lo que si vendí fueron bolis y hasta chicles.
Pero como explicarles todo lo que hay más allá de simplemente salir de campamento y excursión, como la magia de la fogata al cantar las canciones clásicas, las graciosas, las sentimentales, decir la oración de la fogata, tomarnos con las manos cruzadas y darla la media vuelta al mismo tiempo. Peor aún, como explicarles esa sensación de hacer tu promesa por primera vez, o de pasar de una sección a otra, de estar en una ceremonia de patrulla y que entregue tus cintas, o en una de la sección cuando te dan esa insignia que para los demás mortales no es más que un pedacito de tela, y para ti eso por lo que has luchado tanto, esa distinción de que lo lograste. En mi caso, la entrega de mi sirius va ligada a una semana en el hospital, pero esa es otra historia, que para nada menguo la felicidad extasiante de recibirla.
Varias veces me paso que intentando explicar una pista de comandos solo lograba en los rostros de mis interlocutores ver caras de asco al describirles el pecho tierra, y más cuando les confesaba que cansado y asoleado, con varios días encima de no bañarte realmente, el lodo resulta extrañamente refrescante y relajante. Pero es que eso de saber que terminaste toda la pista, aunque a tus ampollas les hayan salido ampollas, te llena de un orgullo indescriptible.
A mi desde siempre, se me ha quedado escribir en mis libros y libretas en clave morse cuando es algo que no quiero que nadie se entere, y entonces recuerdo el código tierra-aire, las pistas naturales, la clave semáforo (que nunca fue mi fuerte), y me sonrío a mi misma en agradecimiento a todo lo que he aprendido, y que la verdad, no es poco. Los conocimientos adquiridos de meteorología, astronomía, herbología, cartografía y demás, me han servido en más de una ocasión y se que lo seguirán haciendo.
Una vez alguien me pidió guardar un secreto, nada raro, pero se rehusaba a contármelo, arrepentido de decirme que me estaba ocultando algo, cuando le dije que le daba mi palabra scout e hice el saludo con mis dedos, el, que también había sido scout, supo que nunca revelería lo que estaba por contarme. Ese concepto de honor, de ser fiel a la palabra dada y a la verdad, yo siento, con tristeza, que prácticamente se ha perdido en los tiempos modernos.
A veces me preguntan que si sigo siendo scout, a lo que yo siempre respondo “Un scout nunca deja de serlo en su corazón”, y es cierto, la promesa la haces para toda la vida. Yo en momentos difíciles o tristes me recuerdo que “Un scout ríe y canta en sus dificultades” y cuando hace poco salí de viaje y deleitaba mis pupilas con un paisaje lleno de verde y de flores, lo primero que vino a mi mente fue “Un scout cuida a los animales y a las plantas, y ve en la naturaleza la obra de Dios”, cuando me he sentido harta de la hipocresía y de la gente que obra mal en contra de otros, me recuerdo que “Un scout es amigo de todos y hermano de todo scout, sin distinción…”, y así podría recordar momentos en los que los 10 artículos de la ley scout han estado hay para mí.
Ahora que ya soy un adulto, he recordado mucho, por ejemplo, la oración del clan, porque en ella se pide particularmente, por las características que debe tener un buen corazón: noble que ningún afecto indigno arrebaje, recto que ninguna maldad desvíe, fuerte que ninguna pasión esclavice, y generoso para servir al prójimo.
Son tantas las enseñanzas que deja, los recuerdos de todo aquello que vives y experimentas, los momentos irrepetibles, las personas que marcan tu vida de una o varias maneras o que conoces y llegan para quedarse, la influencia en tu vida, tus gustos o tu carácter. Es de esas cosas que solo viviéndolas se pueden entender, que son imposibles de explicar.