Argos era mi patrulla y “Desafiando caminos nuevos” era nuestro grito, el cual se entonaba dándole la guía de patrulla un tono agudo al gritar nuestro nombre, mientras que el unísono y heterogéneo mar de voces femeninas que conformaban las demás integrantes gritaba el complemento.
Yo puedo decir con orgullo que me toco estar en ambos lados a lo largo de los 4 años que estuve en la tropa de Expedicionarias Ashanti del grupo 1 Olmeca, y ahora que lo pienso detenidamente, nuestro grito ha estado presente en mi vida desde esa tarde de Septiembre, hace más de 10 años, cuando llegue al Parque y dos niñas me invitaron a reabrir la mítica y renombrada “Argos” y devolverle su gloria de antaño.
Y digo que ha estado presente en mi vida, porque a lo largo de esta década he andado en diversas ocasiones por caminos nuevos con la valentía que te da el simple hecho de aceptar un desafío, y a veces he recordado mi grito de patrulla, mi tropa, los campamentos, y todos los otros momentos que llenan mi corazón de nostalgia y calidez.
Es algo tan especial estar en una patrulla, ese sentimiento de pertenencia, de hermandad, es único, tener un grito y escucharlo en frente de toda una formación en una ceremonia de premiación para reconocer que su acampado fue el mejor o que nadie los supero en la pista de comandos, recordar el lema y seguirlo, y claro, nada como el orgullo de portar tus cintas de patrulla cuando tu nombre queda grabado para siempre en las memorias de la patrulla, sabiendo que aun cuando ya te hayas ido, las siguientes generaciones sabrán que exististe y el honor que le diste a tu patrulla… No, ¡Nada como el conjunto de todos esos recuerdos!
ARGOS…. ¡¡¡Desafiando caminos nuevos!!!
jueves, 6 de octubre de 2011
ARGOS
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